LITERATURA

Los brutales crímenes contra Gisberta, Gwen Araujo, Vanessa y Carla Hunt, entre otras mujéres transgenéricas o transexuales son vistos de una manera devastadora desde la mente del asesino.
Así, la escritora Artemisa Tellez describe el proceso de descomposición mental del transfóbico extremo en un relato desgarrador y doloroso de leer.
Noche de bruces sobre la tierra
La música estaba a todo volumen. Todos estábamos pasados de tragos, pedos pues, bien pedos. Marisela no tomó nada, su papá no le dio permiso. Su mamá le dijo que tomara una copa (su primera copa) por ser su fiesta de cumpleaños.
La música estaba a todo volumen. Todos estábamos pasados de tragos, pedos pues, bien pedos. Marisela no tomó nada, su papá no le dio permiso. Su mamá le dijo que tomara una copa (su primera copa) por ser su fiesta de cumpleaños.
Se veía bien bonita con su vestido de quince. No le dije que se veía bonita. Carlos y el Guamas me hicieron una seña desde arriba, yo no quería subir porque tenía miedo, además Mari me estaba haciendo ojitos y quería aprovechar la oportunidad.
No pude, subí. En casa de Tavo no había nadie, todos estaban abajo bailando, chupando, comiendo y nadie nos prestaba atención.
Miren aquí está la pistola que les dije (era la pistola de su jefe que dizque que es judicial). Sentí frío ¿Seguro que tu jefe no se da cuenta? No, güey y si se da cuenta le meto un balazo a él (Tavo odia a su papá, quiere matarlo).
Bajamos las escaleras corriendo.
Tavo le dio la pistola a Carlos y él la guardó. El patio se veía bonito con las guías de flores rosas y los focos de colores. Mi mamá me llamó desde lejos ¿ya te vas mijo?, ¿cenaste? Me dijo que habían tamales verdes y marinitas de mole, le dije que ya había comido. No comí, no tenía hambre.
No se burlaron de mí (mi mamá me dio la bendición) me esperaron en la puerta y nos fuimos todos juntos.
No se despidieron, nadie se despidió. Sólo mi mamá se dio cuenta que no nos quedamos a la fiesta.
En la calle no había nadie, eran las doce de la noche. Sentí deseos de regresar, de rajarme, de quedarme a cenar y sacar a bailar a la Mari y pedirle que sea mi novia. Guamas traía cigarros, nos dio y todos fumamos.
Estábamos nerviosos, pero no hablábamos. Tenía frío (Mamá me dijo que me pusiera el suéter y no le hice caso).
Ya se me había bajado el alcohol. En la calle había dos putas, muchos gatos y muchos perros, estaba mojado el piso aunque no había llovido. Arriba, es aquí arriba. Nos volteamos a ver, nadie quería entrar, pero no dijimos nada.
Subimos las escaleras (me temblaba todo). Cállense, pendejos… No me di cuenta de que estábamos hablando. Carlos y Tavo iban adelante. Su puerta estaba pintada de verde y había muchas plantas afuera.
Tocamos la puerta, pero no estaba. No mames güey ¿qué hacemos? Vimos que estaba entrando al edificio. Carlos apagó su cigarro (debía de ser otro cigarro) y la oímos taconear por la escalera.
Esperamos (respiración, latido, respiración, latido), se echó a correr a toda prisa. (Nos vio, ya nos vio). Corrimos tras él, tras ella, la alcanzamos a media escalera. Puto de mierda, puto (Tavo le da en el estómago, en la cabeza) Dinos, Efraín ¿por qué ya no vas a la escuela? (Carlos le pega, le pega).
Efraín no se defiende, llora, llora mucho. Trae una falda negra y una blusa azul. Le pego yo también (tengo que pegarle yo también). Hay sangre, sangre, yo creo que ya esta muerto, se murió, no, no se murió ¡lo matamos!
Salimos corriendo del lugar (nadie usó la pistola), corremos, corremos, corremos y siento que me voy volviendo grande, fuerte ¡lo matamos! Y recuerdo su piel morena, como de niña ¡Lo matamos! Ya no tengo frío, no necesito el suéter.
Tenía los ojos negros.
Tavo se viene riendo, Guamas está llorando, nos sentamos en la calle a fumar un cigarro. Maldito pendejo, cómo lloraba. Si, pinche idiota, que asco me daba. (Asco, asco, la orilla de mi pantalón estaba roja de sangre). Me reí, me carcajeaba. Tenía la boca pintada (se veía bien con labial…)
Artemisa Téllez (1979)
-Carrera de Lengua y Literatura hispánicas en la UNAM
-Coordinadora de tertulias literarias en diversos cafés
- Artífice del recital musicopoético Efímeros goces, en mancuerna con Fabiola Jiménez
-Miembra del Colectivo Meras Efímeras (por la creación de una alternativa lúdica para lesbianas)
-Observadora política, más que activista, desde 2003
-Participaciones en revistas (Literal, Nota´n queer, Homópolis, La Experiencia Literaria), antologías y programas radiofónicos.
-Participó como ponente en el encuentro de escritores de la disidencia sexual
-Autora de Versos cautivos (poesía, 2001) y Un encuentro y otros (cuento, 2005)
-Actualmente imparte cursos y talleres literarios en Buzón de Arte
-Carrera de Lengua y Literatura hispánicas en la UNAM
-Coordinadora de tertulias literarias en diversos cafés
- Artífice del recital musicopoético Efímeros goces, en mancuerna con Fabiola Jiménez
-Miembra del Colectivo Meras Efímeras (por la creación de una alternativa lúdica para lesbianas)
-Observadora política, más que activista, desde 2003
-Participaciones en revistas (Literal, Nota´n queer, Homópolis, La Experiencia Literaria), antologías y programas radiofónicos.
-Participó como ponente en el encuentro de escritores de la disidencia sexual
-Autora de Versos cautivos (poesía, 2001) y Un encuentro y otros (cuento, 2005)
-Actualmente imparte cursos y talleres literarios en Buzón de Arte

1 Comments:
At 5:31 PM,
Anonymous said…
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