El_Evangelio_de_Morgana

REVISTA ELECTRONICA SOBRE TRANSEXUALIDAD, TRANSGENERO Y HUMANISMO. DIRECTORA HAZEL GLORIA DAVENPORT

Monday, April 24, 2006

APUNTES ÉTICOS SOBRE LA TRANSEXUALIDAD Y LA TRANSFORMACIÓN QUIRÙRGICA DE LOS GENITALES. 2a parte



Por Lic. Samuel Morales Castro
En casi todas las definiciones estudiadas existen aspectos loables y reprobables, nos enfrascaremos a resaltar aquellos con los que no coincidimos:
La Transexualidad no puede ni debe ser vista como un momento inicial conducente en todos los casos al cambio de sexo, porque no todos y todas las transexuales tienen esa finalidad en su proyecto de vida y sobre este específico tópico volveremos en un momento posterior del presente trabajo;
Es desacertado además, concebir esta institución jurídica- social como un síndrome, si designamos a aquel como el conjunto de características que identifican una enfermedad, porque como ya esclarecimos, la Transexualidad no es una enfermedad, lo que indefectiblemente habilitaría una terapia, sino la inadecuación entre orientación sexual y cuerpo.
En tal sentido, puede agregarse que la Transexualidad es un proyecto de vida valedero como cualquier otro de los que se pueden representar y vivir a nivel social, motivos por los cuales es necesario establecer determinadas categorías porque conceptuar implica delimitar y las delimitaciones son excluyentes.
De igual modo debemos cuidar y no hablar por ejemplo de transexuales de forma genérica, sin tener presente que los hay preoperados, cuyo último fin es lograr la cirugía liberadora que les permita el cambio de sexo anatómico; los hay operados y los no operados que buscan o no necesitan la intervención quirúrgica para reafirmar su identidad de género y los hay operados revertidos, que tras operarse genitalmente han vuelto a pasar por el quirófano para volver a su situación de origen.
Por otro lado, tenemos las dificultades internas del sujeto etiquetado, cuando no sé autoubica en ningún grupo, cuando se encuentra entre dos grupos o cuando rechaza el término que previamente aceptaba.
Como expresábamos anteriormente, la transformación quirúrgica de los genitales para adecuar la orientación sexual al cuerpo de los y las transexuales, no puede considerarse un momento consumante y liberador porque no todos los seres humanos que se encuentran en esta situación, pueden someterse al tratamiento previo y postoperatorio, obstaculizado ello, no solamente por factores de índole económica sino también por inseguridades e inconformidades con los resultados logrados desde el punto de vista quirúrgico, donde no puede omitirse las posturas mercantilistas, y los resultados medioquerrimos, que difieren en gran medida de los resultados esperados por los intervenidos;
Añadamos a eso, las dificultades legislativas para poder disponer libremente del cuerpo humano, tanto para los profesionales como para los y las transexuales, los primeros en muchas oportunidades sancionados a severas penas; Sin que pretendamos en este momento desbordar la perspectiva ética de esta temática, lo que efectuaremos en el siguiente acápite.
Otro imponderable no omitible es el hecho de la coexistencia de diferentes perspectivas teóricas ante un mismo hecho, que ha dado lugar a numerosas taxonomías y conceptualizaciones; La mayoría de los conceptos empleados tienen un origen médico, por lo cual nos encontramos con una experiencia humana que ha sido catalogada como una enfermedad y con una aparato conceptual que carece de base biológica, en el que los síntomas no son nada claros;
Además, el lenguaje pactado de las enfermedades en el ámbito de las ciencias naturales oscurece sus orígenes sociales y por último, debemos reconocer que estas categorías no son estáticas, en el sentido de que el individuo puede transitar dentro del continuo sexo- género; Podemos en un primer momento catalogar a un individuo de travesti, y encontrarnos que el mismo sujeto evoluciona con el tiempo hasta llegar a experimentar un sentimiento transexual, incluyendo todos los estados intermedios de indefinición.
Planteado así, no puede quedar dudas que la Transexualidad no puede, ni debe conducir al mal llamado cambio de sexo y que preferimos nombrar reasignación de sexos, o transformación quirúrgica de los genitales, desechando la primera de las terminologías, porque el cambio de sexo existe ya en el psiquismo del paciente, y la cirugía se corresponde con una adaptación de genitales externos al sexo psíquico irrenunciable del paciente.
A ese tenor el Dr. Goldemberg opina que " no es posible hablar de cambio de sexo, sino de adecuar el emplazamiento social de una persona a su auténtica realidad psicológica, juegan en este caso los principios que hacen a la intimidad sexual y a la discriminación. Todo ello siempre que esté respaldado por peritaciones clínicas y psicológicas, teniendo en cuenta la irreversibilidad de la situación."
Abogado Bufetes Colectivo, Profesor Derecho Civil, Universidad de Pinar del Río, Miembro del Grupo Nacional de Educación Sexual. Cuba.
Ilustración: Retrato de Maria Magdalena, Atribuido a Leonardo Da Vinci